El Aloe VeraPropiedades y Principios Activos que contiene esta planta Medicinal
¿Que tipo de planta es el Aloe Vera?
 El áloe vera es una especie de las
llamadas suculentas, es decir, que contiene una gran cantidad de jugo.
De entre todos los aloes sólo algunos poseen propiedades terapéuticas
(aloe vera barbadensis, aloe arborescens, aloe feroz, aloe chinensis,
aloe socotrina, aloe vulgaris…). En este manual nos referiremos al
Aloe Barbadensis Miller, también conocido como aloe vera
(verdadero aloe), especie que por sus extraordinarias cualidades centra
la mayoría de los estudios, y de la cual se han constatado mediante
multitud de ensayos y análisis bioquímicos que posee un cóctel de
moléculas activas que interactúan sinérgicamente y resultan esenciales
para la prevención y curación de numerosas enfermedades y dolencias.
El aloe es una planta que crece zonas rocosas y áridas,
alcanza entre 2 y 3 metros
de altura, aunque raramente hasta 6 metros.
Es muy común en África (de donde procede), especialmente en Provincia
del Cabo (Sudáfrica) y en las montañas del África tropical; también
podemos encontrarlos en el Caribe, Centro y Sudamérica, China,
Tailandia, Camboya, Pakistán y en algunas regiones de Estados Unidos
(Texas, Florida…).
El aloe es una planta herbácea y perenne, de hojas grandes, alargadas y
suculentas, cóncavas y planas en la parte superior, y convexas en la
inferior, generalmente dentadas y espinosas. La encontramos dispuesta en
roseta o mata, con tallo o sin él. Su inflorescencia parte de una espiga
compuesta por varios racimos largos recubiertos por un gran número de
flores pequeñas y coloridas, normalmente amarillas, rojas o naranjas. Su
cualidad de planta xerófila la vincula a suelos áridos, bien drenados y
con ligeros desniveles, aunque también pueden crecer en tierra fértil
sin riego, siempre que un talud y un buen drenaje permitan la
eliminación del agua sobrante.
El aloe es una planta que soporta bien el frío, pero no la humedad. Por
eso es importante cultivarla en un terreno con fácil drenaje, en maceta
o directamente en el suelo. Si plantamos en maceta esta no debe ser
demasiado grande, pues la raíces proliferarían en detrimento de las
hojas, como referencia podemos tomar la longitud de la hoja de aloe
dividida entre dos para calcular el diámetro de la maceta, es decir, si
la hoja mide 30 cm, el tiesto debe tener 15 cm de diámetro.
El aloe requiere suelos bien drenados de arcillosos a franco
arenoso,
con pH que va de alcalino a neutro o ligeramente ácido,
siendo una planta muy sensible a las heladas, a las condiciones de
anegamiento y bajas temperaturas.
El aloe tiene dos enemigos naturales: el exceso de agua y
las bajas temperaturas
El aloe prospera mejor cuando no sufre cambios bruscos de temperatura y
esta oscila entre 20 y 25 ºC.
La mejor época para sembrar es la primavera, cuando el ciclo
vital de la planta es más activo, si elegimos sembrar sobre suelo lo
mejor es hacerlo en terrenos ligeramente inclinados o pequeños taludes,
para que pueda drenar el exceso de agua que reciba de la lluvia o el
riego.
Si plantamos en maceta hay que poner en el fondo del tiesto dos dedos de
gravilla (o arcilla expandida) para asegurar el buen drenaje.
La siembra debe hacerse a partir de acodos o clones, estos se
extraen fácilmente de la planta madre, ya que el aloe posee raíces poco
profundas y basta extraer el acodo de la tierra con ayuda de un
cuchillo.
Conviene dejar el acodo unos días antes de plantarlo en una maceta
independiente, la extraordinaria capacidad de cicatrización del aloe lo
mantendrá en buen estado hasta que sea transplantado. Conviene que el
clon que vamos a transplantar tenga al menos 20 cm de longitud para que
pueda prosperar con garantías. Es conveniente cambiar la maceta una vez
al año y añadir algún fertilizante para que la planta tenga un ritmo de
crecimiento óptimo. Tras el trasplante hay que regar el aloe
abundantemente y dejarla en un lugar cálido para que las raíces se
asienten con solidez. Una vez que alcance su estado adulto (a partir de
los 3 años) sería suficiente con usar fertilizante una o dos veces al
año.
El aloe debe regarse poco, aunque en profundidad. Al tratarse de
una planta xerófila, si la tenemos en tierra no suele necesitar riego
durante el invierno y en verano basta con regarla una vez cada 15 dias.
Si el aloe está en maceta el riego varía según el mes del año, en
invierno suele bastar una vez al mes, en primavera y otoño dos veces al
mes y en verano una vez por semana.
Para saber si necesita agua podemos hundir el dedo hasta el
nudillo y si sentimos humedad en la yema del dedo es que la planta no
requiere agua, si lo notamos seco la planta necesita ser regada.
Es preferible usar agua de lluvia o filtrada, pues es común que
el agua del grifo esté fluorada o tenga un alto contenido en cloro, lo
que podría retrasar el crecimiento de la planta.
Si nuestro aloe no prospera adecuadamente es conveniente observar los
siguientes síntomas:
- Si las hojas son demasiado delgadas y replegadas al interior la
causa más probable es falta de riego, si la planta está en interior hay
que considerar que las calefacciones resecan mucho el ambiente y quizá
requiera un aporte de agua extra.
- Cuando las hojas tienden demasiado a la verticalidad es muy
probable que los retoños (si existen) estén absorbiendo parte de los
nutrientes que necesita la planta madre, con lo que habría que
trasplantarlos. También puede deberse a que la plante recibe poca luz y
habría que ponerla en un lugar más soleado.
- Cuando las hojas se doblan formando pliegues existen tres
causas probables: exceso de agua, que la plante se encuentra en su fase
de reposo, o bien que planta necesita una temporada en el exterior para
ser expuesta al viento y que sus hojas se fortalezcan.
- Si el color de las hojas se oscurece lo más probable es que la
causa sea el exceso de luz directa. - Si aparecen manchas en las hojas
es muy probable que sea a causa del flúor que contiene el agua del
grifo, en ese caso habría que usar agua filtrada.
- Cuando el crecimiento de la planta es muy lento se puede deber
a diversas causas: demasiados fertilizantes, agua y/o suelo muy
alcalinos, demasiado riego, demasiados retoños junto a la planta madre,
maceta demasiado grande o demasiado pequeña (recordar la fórmula de
diámetro de la maceta=1/2 de longitud de las hojas).
- Si las hojas se despegan o pudren en la base puede deberse a un
parásito (poco común) o al exceso de riego. Pese a todo el aloe es una
planta bastante resistente y con gran capacidad de adaptación, si
cuidamos no excedernos con el riego, le proporcionamos una luz adecuada
y una maceta de un tamaño idóneo, retiramos los retoños cuando sus hojas
llegan a los 20 ó 25 cm, cambiamos la arena y la abonamos una vez al
año, lo más probable es que prospere sin problemas y podamos usarla
aprovechando todos sus principios activos. Es importante resaltar que
para que estos sean realmente efectivos la planta a de tener al menos
tres años.
Composición Química del Aloe Vera
| Numerosas
investigaciones y análisis químicos revelan que el el de aloe vera
contiene:
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Aminiácidos: posee 20 de los 22 aminoácidos humanos y entre
ellos siete de los ocho esenciales.
Sirven para
la construcción de nuevos tejidos musculares y de todo tipo |
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Antraquinonas: contiene 12.
Se les conoce tradicionalmente por su efecto laxante. En
pequeñas proporciones junto con el gel también producen efectos
analgésicos, antibacterianos, antifúngicos y antivirales.
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Enzimas: posee 8 y ayudan a
la asimilación de los azúcares y las grasas ingeridos a través
de los alimentos |
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Hormonas: Auxinas y
giberelinas. Favorecen la curación de las heridas y poseen
efectos antiinflamatorios |
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Ligninas: Sustancias
basadas en la celulosa. Junto con algunos enzimas es la cauda
del poder de penetración del áloe vera a través de la piel.
Efectos que causan: Frescor,
Estiramiento y Suavidad |
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Minerales:
sodio, potasio, cloro, calcio, magensio, hierro, cinc, selenio,
manganeso, cobre y cromo. Son esenciales para la buena salud.
Trabajan en conjunción entre ellos, con las vitaminas y otros
nutrientes.
Sirven para la Tensión alta, anemia, hiperactividad.... |
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Ácido Salicílico: Efecto
analgésico |
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Saponinas: Glucósidos. Son
sustancias con poder limpiador y antiséptico (limpia y
desinfecta) |
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Esteroles: contiene 4:
lupeol, campesterol, colesterol y beta-sitoesterol. Son agentes
antiinflamatorios. El lupeol también posee propiedades
antisépticas y analgésicas. |
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Azúcares: monosacáridos
como la glucosa y fructosa. Polisacáridos como el acemanano,
glucomanano y polimanosa. Tienen acción antiinflamatoria. El
acemanano tiene actividad antiviral y moduladora del sistema
inmunitario. |
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Vitaminas: A, C, E, B,
colina, B12 y ácido fólico. Son vitales. Las antioxidantes (A, C
y E) neutralizan el efecto de los radicales libres.
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Todo este compendio de
principios activos hacen del Áloe vera una importante planta medicinal y
de cara a los problemas cutáneos es tremendamente eficaz
pues el gel tiene una capacidad hidratante y penetrante cuatro veces
superior a la del agua, lo que multiplica su eficacia.
El áloe incrementa en
un 50% la velocidad de curación de las quemaduras, reduce el grosor
de las costras y la visibilidad de las cicatrices.
Un estudio de la
Comisión de la Energía Atómica de los Estados Unidos
concluyó que es "extraordinariamente efectivo" en la cicatrización de
las quemaduras producidas por las radiaciones.
También es considerado
un potente antiarrugas pues permite que la piel mantenga siempre un
óptimo de hidratación y elasticidad
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La planta
de aloe vera se utiliza para resolver muchos problemas, principalmente
los relacionados con la piel, aunque no todos. Aquí presentamos
ordenados alfabéticamente algunas de sus aplicaciones terapéuticas más
importantes.
ACIDEZ DE ESTÓMAGO
El aloe normaliza el pH, reduce la acidez de estómago y favorece el
equilibrio de las bacterias gastrointestinales. Además, la aloemodina
actúa sobre la mucosa intestinal, regulando su correcto funcionamiento.
ANTIENVEJECIMIENTO
Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras, ya que tiene una
gran capacidad de aumentar la producción de células fibroblásticas, que
se encuentra en la dermis y son las responsables de la formación de
colágeno, además de aportarle protinas, que mantienen la piel tersa y
flexible. Al acelerarse la producción de colágeno se atenúan las arrugas
existentes y se reduce la aparición de otras nuevas.
ARTRITIS
Y REUMATISMO
La artritis es una inflamación que afecta a las articulaciones,
provocando rigidez y dolor intenso. En algunas ocasiones aumentan el
líquido sinovial, que lubrica las articulaciones, lo cual provoca
hinchazón e impide la libertad de movimientos.
El reumatismo es un trastorno inflamatorio que afecta los tejidos
blandos, ligamentos, tendones y músculos que rodean las articulaciones.
La capacidad enzimática del aloe vera favorece la completa digestión de
los nutrientes, evitando la formación de sustancias no digeridas,
responsables de la reacción antígeno-anticuerpo, muy común en la mayor
parte de los procesos reumáticos y artríticos.
Además, el ácido acetilsalicílico que se encuentra en esta planta
contribuya en gran medida a reducir el dolor y la inflamación que
provocan los procesos reumatoides o artríticos.
ASMA
El asma es un problema respiratorio que suele ir acompañado de
bronquitis. Durante una crisis asmática el enfermo siente una gran
dificultad para respirar y suele sentirse sofocado, con el pecho
oprimido y cargado, y ha de toser a fin de liberarse de esa mucosidad.
El aloe tiene un efectro broncodilatador y ayuda a aliviar con rapidez
estos síntomas. Pero también es inmunomodulante y antiinflamatorio, por
lo que reduce los síntomas del asma alérgico.
CAÍDA
DEL CABELLO
El estrés, una mala dieta, los trastornos hormonales o el mal uso de los
cosméticos capilares hacen que vayan aumentando de forma importante
entre la poblaciónlos problemas relacionados con la caída del cabello, y
cada vez más personas acuden a las consultas de los dermatólogos. El
aloe es una solución muy efectiva, ya que tiene una composición similar
a la queratina, y la composición de sus complejos de aminoácidos es
idéntica a la del folíclo del cabello. Además ejerce una acción
bactericida y fungicida que elimina la seborrea, mientras que su acción
enzimática arrastra las células muertas del cuero cabelludo.
CICATRIZACIÓN DE HERIDAS
El aloe permite una cicacitración más rápida (hasta un 50%) sin que se
formen queloides, ya que reconstruye los tejidos, sin impedir mientras
tanto, que el oxígeno llegue a la herida.
COAGULANTE
Su contenido en calcio, potasio y celulosa hace que el aloe provoque en
las lesiones una red de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre,
ayudando a que coagulen y cicatricen.
COLESTEROL
Consumido habitualmente en forma de jugo, esta planta medicinal puede
reducir los niveles de colesterol, gracias a que contiene ingredientes
que lo emulsionan y facilitan su eliminación del organismo. Según
algunos estudios, una dosis diaria de jugo de aloe puede disminuir el
nivel de colesterol en la sangre entre 12 y 14 puntos.
DIENTES
El aloe tiene una acción bactericida sobre la placa dental, reduce su
proliferación y permite una limpieza profunda de los dientes.
DIGESTIÓN
Esta planta es muy rica en las enzimas de la digestión, y rehidrata y
regenera el aparato digestivo, neutraliza el pH (como agente
alcalinizador) y estimula la flora bacteriana, mejora la absorción de
las sustancias nutritivas y la destrucción de los residuos. Elimina
asimismo las flatulencias que pueden producir los residuos gástricos.
DOLOR
Tiene un efecto sedante gracias a su contenido en analgésicos naturales,
por sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad de penetrar en las
capas más produndas de la piel.
HIDRATANTE
Es un humidificador perfecto para la piel, por una parte gracias a su
capacidad de trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas
facilitando su total absorción; por otra parte debido a la acción de los
polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo la pérdida de
agua natural de la piel.
HIPERTENSIÓN
Según algunos autores, el consumo continuado de aloe vera normaliza la
tensión arterial en pocas semanas.
MANCHAS
El aloe se emplea como tratamiento contra la hiperpigmentación cutanea
(manchas en la piel), habitual en personas de edad avanzada y cada vez
más entre los jóvenes que se han expuesto demasiado al sol. Elimina la
acumulación de melanina causante de las manchas oscuras. Para conseguir
este efecto no es necesario acudir al gel, basta con con aplicar
directamente la hoja de aloe sobre la piel.
PIEL
Además de sus acciones hidratante, antiséptica, antibiotica y
antibacteriana, el gel de aloe vera aumenta hasta en 8 veces la
producción de las células responsables del colágeno natural. Todas estas
propiedades favorecen la regeneración celular y, por este motivo, esta
planta encuentra aplicaciones en la cura de problemas de distinto tipo:
acné, psoriasis, dermatitis, celulitis, ezcemas, , hemorroides, arrugas,
verrugas...
PROTECCIÓN CONTRA RAYOS UVA
Los rayos ultravioleta alfa (UVA) son los principales responsables de
las quemaduras solares que, a corto plazo pueden provocar dolor y, con
el tiempo, el envejecimiento e, incluso, cáncer de piel. El arma
principal que tiene el cuerpo para defenderse de las radiaciones UVA es
el pigmento de la piel, la melanina, que actúa como una barricada,
absorbiendolos y dispersándolos.
Que el color de una persona sea oscuro, se explica porque existe más
melanina en las capas exteriores de su piel, aunque esto no le garantiza
una protección total frente al efecto del sol. Muchos de los filtros
solares que existen en el mercado contienen componentes que dispersan
los rayos UVA de un modo similar a la melanina. Algunos de ellos
incluyen aloe vera para hidratar la piel seca y dañada, y formar una
pantalla protectora contra ellos.
PSORIASIS
La psoriasis es una enfermedad de origen aún desconocido que,
curiosamente, se da en todos los países del mundo. Se caracteriza por la
aparición de manchas circulares de piel escamosa, rosadas o de color
rojo amoratado. Se localiza sobre todo en la zona de las rodillas y los
codos y, a veces, en el cuero cabelludo o en la parte superior de la
frente. En contadas ocasiones aparece en el rostro.
Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que, en el
momento en que aparece, tiende a persistir durante mucho tiempo y es
extraordinariamente difícil de curar, aunque no es contagiosa. Todos los
tratamientos existentes en la actualidad son, en el mejor de los casos,
simples paliativos y algunos, como los corticoides, suelen tener
numerosos efectos secundarios.
Hace algunos años que los médicos están tratando esta afección con
cremas de aloe, combinadas con el consumo interno de éste y una dieta
equilibrada (con exclusión absoluta de alimentos procesados, azúcares y
grasas animales) reforzada con complejos vitamínicos y antioxidantes.
QUEMADURAS
La eficacia del aloe vera para tratar las quemaduras es debida a tres
factores que actúan de forma conjunta. En primer lugar los componentes
de la planta tienen una estructura como la del ácido acetilsalicílico
(aspirina) que, combinado con el magnesio, también presente en esta
planta, producen un efecto anestésico en la zona tratada. En segundo
lugar, cubre un amplio espectro antimicrobiano, lo cual favorece la
asepsia de la quemadura y evita su infección. Y, finalmente, actúa sobre
el mecanismo de las prostaglandinas, a través del cual la célula
mantiene su integridad.
El aloe vera acelera el proceso de curación de las quemaduras, estimula
el crecimiento de células sanas de la piel y limita la producción del
tejido de las cicatrices. Aunque se desconoce la explicación de este
mecanismo, diversos estudios han constatado que el aloe produce una
regeneración tan rápida en el organismo, que nuevas células cutáneas de
la epidermis se cierran alreddor de la zona afectada sin producir costra
ni cicatriz. El cuerpo sigue produciendo una protección semejante a una
costra, pero esta no tiene una textura gruesa y áspera. Por debajo de
ella se encuentra el tejido cutaneo sano y no el tejido queratinizado,
ni el de una cicatriz.
SEBORREA
Combate la seborrea principalmente en virtud de su acción antibacteriana
y fungicida.
TÓNICO Y
RECONSTITUYENTE
En función del gran caudal de nutrientes que aporta el jugo de esta
planta, puede emplearse sólo como tónico y reconstituyente, siempre que
se haya eliminado cuidadosamente la aloina. Son muchas las personas que
beben jugo de aloe como prevención o como desintoxicante natural.
Además, al tener 8 calorías por cada 28 gramos de zumo, también resulta
adecuado para aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.
TORCEDURAS Y ESGUINCES
Las cremas de aloe son muy populares entre los deportistas que se
dedican al atletismo, y muchos entrenadores utilizan gel de aloe
mezclado con aspirina para tratar el dolor y los derrames periféricos
relacionados con las torceduras y esguinces. Al parecer, el
extraordinario poder de penetración de la planta introduce rápidamente
la aspirina a través de la piel, facilitando su paso a la corriente
sanguínea. Al unirse los efectos analgésicos y antiinflamatorios de la
aspirina y el aloe, el resultado es rápido y eficaz.
ÚLCERAS
BUCALES
El aloe se emplea para tratar gingivitis, úlceras bucales, ampollas y
hermes simple. El gel reduce el dolor, el sangrado y la inflamación, al
mismo tiempo que es bactericida, antiviral y fungicida. Se usa incluso
para combatir el sarro, pues inhibe el crecimiento del streptococus
mutants, bacteria responsable del mismo. El fosfato de manosa, uno
de los ingredientes del gel, actúa como agente de crecimiento de los
tejidos y se ha comprobado su efecto cicatrizante sobre distintos tipos
de úlceras, especialmente las bucales.
VARICELA
El uso tópico del gel de aloe calma el prurito, desinfecta y cicatriza
sin producir queloides.
V er también
Aloe Vera en la Piel |
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