COMO ACTÚA
EL ALOEVERA EN LA SALUD:
El
aloe
vera
es
un
potente
antioxidante,
debido
a
su
singular
composición
química,
es
un
producto
ideal
para
prevenir
numerosas
enfermedades
evitables
asociadas
a
la
acción
de
los
radicales
libres,
más
frecuentes
en
personas
de
avanzada
edad,
sobre
todo
las
asociadas
con
la
degeneración
macular,
enfermedades
renales
o
hepáticas,
hipertrofias
de
próstata,
envejecimiento
prematuro,
diabetes,
artrosis,
artritis,
reuma,
etc.
ANTIOXIDANTE,
EFECTO
El
envejecimiento
natural
de
nuestro
organismo
no
es
otra
cosa
que
un
lento
y
gradual
proceso
de
oxidación.
El
oxígeno,
indispensable
para
la
vida,
es
también
el
elemento
que
desencadena
el
mecanismo
por
el
cual
nos
oxidamos.
En
nuestro
cuerpo
se
producen
entre
3500
y
5000
reacciones
químicas
por
minuto,
la
creación
de
energía,
la
sintetización
de
proteinas
o
la
conversión
de
azúcares
y
otras
sustancias
en
alimento
para
las
células
producen
una
serie
de
desechos
que
se
convierten
en
radicales
libres,
elementos
oxidativos
que
provocan
el
envejecimiento.
Por
su
contenido,
el
aloe
ha
sido
definida
como
una
planta
“adaptógena”,
es
decir,
capaz
de
restablecer
el
normal
equilibrio
del
organismo.
El
secreto
de
poder
curativo
está
en
el
vigoroso
efecto
que
producen
sus
principios
activos
al
interactuar.
Entre
sus
muchas
propiedades
cabe
destacar
las
siguientes:
Analgésica:
Sus
principios
activos
tienen
una
notable
capacidad
de
penetración
hasta
la
capa
basal
de
la
piel,
inhibiendo
y
bloqueando
las
fibras
nerviosas
periféricas
(receptores
del
dolor)
e
interrumpiendo
en
gran
medida
la
conducción
de
los
impulsos
nerviosos
que
provocan
el
dolor.
Este
efecto
se
ve
coadyuvado
por
su
contenido
en
ácido
acetil
salicílico
y
su
acción
antiinflamatoria.
Antiinflamatoria:
Tiene
una
acción
similar
a
la
de
los
esteroides,
desinflama
los
tejidos
y
procura
un
efecto
calmante,
como
la
cortisona,
pero
sin
los
efectos
nocivos
de
ésta.
Por
eso
es
útil
en
problemas
como
artritis,
lesiones,
golpes,
picaduras
de
insectos,
etc.
Coagulante:
Gracias
a
su
contenido
en
calcio,
potasio
y
celulosa,
el
aloe
vera
provoca
en
las
lesiones
la
formación
de
una
red
de
fibras
que
aseguran
las
plaquetas
de
la
sangre,
facilitando
y
acelerando
tanto
la
coagulación
como
la
cicatrización.
Queratolítico
(cicatrizante):
Hace
que
la
piel
dañada
dé
lugar
a
un
tejido
de
células
nuevas,
acelerando
hasta
8
veces
la
curación
de
heridas
por
su
capacidad
para
descamar
las
células
muertas
de
la
piel
y
producir
rápidamente
el
recambio
epidérmico.
Antibiótico:
Su
capacidad
bacterioestática,
bactericida
y
fungicida
(antiviral),
elimina
un
amplio
espectro
de
bacterias.
Regenerador
celular:
Posee
una
hormona
que
acelera
la
formación
y
el
crecimiento
de
células
nuevas.
Energético
y nutritivo:
El
aloe
vera
contiene
19
aminoácidos
esenciales,
necesarios
para
la
formación
y
estructuración
de
las
proteínas,
que
son
la
base
de
las
células
y
tejidos,
y
también
las
principales
vitaminas
y
minerales,
todos
elementos
indispensables
para
el
metabolismo
y
actividad
celular.
Tónico
y
reconstituyente:
En
función
del
gran
caudal
de
nutrientes
que
aporta
el
jugo
de
esta
planta,
puede
emplearse
sólo
como
tónico
y
reconstituyente,
siempre
que
se
haya
eliminado
cuidadosamente
la
aloina.
Son
muchas
las
personas
que
beben
jugo
de
aloe
como
prevención
o
como
desintoxicante
natural.
Además,
al
tener
8
calorías
por
cada
28
gramos
de
zumo,
también
resulta
adecuado
para
aquellas
personas
que
siguen
dietas
de
adelgazamiento.
Hidratante,
rehidratante
y cicatrizante:
El
aloe
es
un
humidificador
perfecto
para
la
piel,
por
una
parte
gracias
a
su
capacidad
de
trasportar
nutrientes
y
humidificar
todas
sus
capas
facilitando
su
total
absorción;
por
otra
parte
debido
a
la
acción
de
los
polisacáridos,
que
ejercen
un
efecto
barrera,
impidiendo
la
pérdida
de
agua
natural
de
la
piel.
Gracias
a
la
acción
de
la
lignina
penetra
profundamente
en
las
tres
capas
de
la
piel,
restituyendo
los
líquidos
perdidos,
y
reparándolos
desde
dentro
hacia
fuera
en
las
quemaduras,
fisuras,
cortes,
raspaduras,
pérdida
de
tejido,
etc.
Así,
se
puede
utilizar
como
fotoprotector
contra
las
quemaduras
solares,
e
incluso
contra
este
tipo
de
quemaduras
una
vez
producidas.
También
después
de
la
depilación
evita
rojeces,
erupciones,
granos,
y
cierra
rápidamente
los
poros
dilatados.
El
aloe
permite
una
cicatrización
más
rápida
y
sin
que
se
formen
queloides,
ya
que
reconstruye
los
tejidos,
sin
impedir
mientras
tanto,
que
el
oxígeno
llegue
a
la
herida.
Antiulceroso:
Los
polisacáridos
presentes
en
el
aloe
(glucosa,
manosa,
galactosa,
acemanano…)
favorecen
una
rápida
curación
de
las
úlceras,
asimismo
inhiben
el
crecimiento
del
Helicobacter
Pylori,
agente
responsable
de
las
úlceras
gástricas.
Inmunoestimulante:
Es
un
potente
regenerador
del
sistema
inmunológico
al
estimular
la
concentración
de
interferones
(celulas
inmunocompetentes).
Produce
asimismo
un
aumento
de
los
macrófagos
y
leucocitos
y
activa
la
acción
de
la
fagocitosis.
Hipoglucemiante:
Se
ha
demostrado
que
el
aloe
es
un
regulador
de
los
niveles
de
azúcar
en
sangre.
Hipocolesterémico:
Consumido
regularmente,
el
jugo
de
aloe
tiene
la
capacidad
de
reducir
los
niveles
de
colesterol
LDL
(el
colesterol
malo)
y
los
triglicéridos.
Tal
efecto
se
debe
a
que
el
aloe
vera
esteroles
vegetales
emulsionan
el
colesterol
y
facilitan
su
eliminación
del
organismo.
Según
algunos
estudios,
una
dosis
diaria
de
jugo
de
aloe
puede
disminuir
el
nivel
de
colesterol
en
la
sangre
entre
12
y
14
puntos.
Antitumoral:
Hay
abundante
literatura
científica
que
testimonia
la
acción
beneficiosa
del
aloe
contra
determinados
tumores.
En
los
sarcomas
blandos
el
acemanano
se
ha
demostrado
efectivo
tanto
en
la
inhibición
como
en
la
regresión
del
tumor.
También
ha
sido
observado
este
efecto
en
determinado
tipo
de
leucemias
y
melanomas.
El
fortalecimiento
del
sistema
inmune,
al
que
contribuye
el
aloe,
no
sólo
dificulta
la
progresión
del
tumor,
sino
que,
gracias
a
su
poderosa
acción
antioxidante
es
un
fantástico
preventivo.
Antienvejecimiento:
Tanto
el
ácido
ascórbico
(vitamina
C),
como
el
tocoferol
(vitamina
E)
y
el
betacaroteno
(provitamina
A)
están
presentes
en
el
aloe,
todos
ellos
son
potentes
antioxidantes,
es
decir,
neutralizadores
de
radicales
libres,
responsables
del
envejecimiento
prematuro
y
una
larga
lista
de
dolencias
asociadas.
El
aloe
contiene
asimismo
otros
antioxidantes
naturales
tales
como
el
cinz,
selenio,
cobre
(minerales),
y
la
cisteína
(aminoácido
no
esencial).
Antiarrugas:
Al
aloe
se
le
atribuyen
propiedades
rejuvenecedoras,
ya
que
tiene
una
gran
capacidad
de
aumentar
la
producción
de
células
fibroblásticas,
que
se
encuentra
en
la
dermis
y
son
las
responsables
de
la
formación
de
colágeno,
además
de
aportarle
proteínas,
que
mantienen
la
piel
tersa
y
flexible.
Al
acelerarse
la
producción
de
colágeno
se
atenúan
las
arrugas
existentes
y
se
reduce
la
aparición
de
otras
nuevas.
Recientes
investigaciones
han
probado
la
eficacia
del
aloe
vera
como
coadyuvante
en
los
procesos
regenerativos
de
los
tejidos:
anestesia
e
hidrata
los
tejidos,
dilata
los
capilares
y
estimula
la
regeneración
celular.
Además
es
considerado
un
potente
antioxidante
pues
permite
que
la
piel
mantenga
siempre
un
nivel
óptimo
de
hidratación
y
elasticidad.
Homeostático:
Llamamos
homeostasis
a
la
preservación
del
estado
de
salud.
El
aloe
es
conocido
por
su
cualidad
adaptógena,
es
decir,
tiende
a
procurar
al
organismo
todo
aquello
que
necesita
para
preservar
el
estado
de
salud,
la
homeostasis.
Hoy
en
día
han
aparecido
teorías
que
explican
el
mecanismo
de
acción
del
aloe
como
consecuencia
de
una
actuación
conjunta
de
todos
los
principios
activos
que
lo
constituyen,
siendo
los
polisacáridos
presentes
en
el
aloe,
quienes
realizan
la
función
de
coordinar
la
acción
del
resto
de
los
componentes.
Principales usos terapéuticos de la A a la Z
(Con Aloe Vera)