Aloe Vera Conoce y
Cuida tu Piel
¿Cómo saber
el tipo de piel que tenemos?
En primer lugar hay que saber que el concepto que se
aplica para clasificar el tipo de piel es la grasa que ésta genera.
Sabiendo esto resulta mucho más sencillo aclarar el tipo de piel tenemos,
qué problemas es más propensa a padecer y cómo se deben tratar.
Cutis graso
Para distinguir un cutis graso debemos observar varias
señales frente al espejo: suelen destacar los brillos, son pieles de poros
dilatados y brillantes en exceso, comúnmente rechazan el maquillaje, que
suele correrse debido a la acción de la grasa, ya que ésta forma
unapelícula donde los productos cosméticos se fijan con mayor dificultad.
¿Cómo cuidar un cutis graso?
Son pieles con una mayor tendencia acnéica en las que con
frecuencia se desarrollan puntos negros, conviene tratarlas con un
producto astringente, como el gel de aloe, que las protege y las nutre al
mismo tiempo que reduce el exceso de grasa. No hay que dejar de
hidratarlas para mantenerlas jóvenes y tersas, para ello es necesario usar
una crema hidratante o hidronutritiva libre de grasa.
Cutis seco
Es justo el caso contrario del cutis graso, en este tipo
de piel las glándulas sebáceas no producen suficiente sebo y la
carencia de grasa da como resultado una piel áspera y mate en la que
los poros están casi cerrados. Tiende a resecarse con el simple
efecto del aire y en algunos casos llega a cuartearse.
¿Cómo cuidar un cutis seco?
Este tipo de pieles requiere más cuidados que el cutis
graso o normal, pues tiende a envejecer prematuramente. Debemos aplicar diariamente una crema nutritiva rica en aceites vegetales
(almendras, aguacate, oliva…) y vitaminas, en especial vitaminas E y A
(Retinol), que combaten los efectos de los radicales libres y el
envejecimiento prematuro. Tampoco podemos descuidar la hidratación, para mantener la piel hidratada es preciso aplicar una crema
humectante, preferiblemente después de la ducha y con la piel aún
mojada.
Complementando todo esto una precaución: evitar la
exposición prolongada al sol.
Cutis normal o mixto
Seguro que has oído hablar de la famosa T. La piel normal
o mixta se caracteriza por un exceso de grasa en la T (frente, nariz
y mentón) y sequedad en pómulos y mejillas. Es el tipo de piel que más
fácil de cuidar, pues tanto la zona grasa como la seca son menos
extremas.
¿Cómo cuidar un cutis mixto?
En primer lugar (esto vale para todos los tipos de pieles)
procurar no castigarla demasiado exponiéndola de forma prolongada al
sol o situaciones de contaminación, exceso de humos, etc.
Normalmente una buena limpieza y una hidratante suelen ser suficiente,
en la T un gel de aloe va bien para rebajar la grasa, y en pómulos y
mejillas una hidronutritiva.
Piel sensible
Como dijimos al principio cualquier tipo de piel (grasa,
seca o normal), además puede ser sensible. Estas pieles
reaccionan con manchas, sarpullidos, dermatitis o rojeces ante cambios
emocionales, de temperatura, situaciones de estrés, etc. Suelen ser
brotes pasajeros que desaparecen enseguida, a veces también
asociados a algún tipo de crema, pues son pieles proclives a las
alergias.
¿Cómo tratar una piel sensible?
Para empezar procura utilizar productos hipoalergénicos,
haz siempre la prueba del algodón: moja un algodón con una pequeña
cantidad del producto que vayas a aplicarte, frota en la muñeca y
observa si tu piel reacciona con algún tipo de brote, si no es así
puedes aplicarte el producto, que ha de ajustarse a los cánones del tipo de
piel que tengas y que hemos explicado en los puntos anteriores.
Algunos consejos prácticos para cuidar la piel con ALOE
VERA
A veces no basta con aplicar el producto adecuado, además
hay que hacerlo de la forma correcta. Siempre que empleemos una
crema para la cara debemos recordar que es importante tener el
cutis bien limpio, eso lo conseguiremos lavándonos con un jabón
neutro antes de la aplicación; para que el resultado sea óptimo hay que
user al menos una vez por semana un gel exfoliante y aplicarse una mascarilla un par de veces al mes, con eso conseguiremos
que los poros estén bien abiertos y listos para recibir y absorber
con facilidad.
También es importante que masajeemos suavemente y en
círculos la zona donde nos vamos a aplicar la crema, además de los
poros abiertos es conveniente que los capilares se activen y
reciban el caudal de nutrientes. El último factor a tener en cuenta
antes de aplicar la crema es usar un producto que favorezca la
penetración del cosmético para su máximo aprovechamiento, para ello nada
mejor que el aloe, que además de aportarte nutrientes mejorará enormemente la penetración de todos los componentes de la
crema que usemos, eso se debe a su alto contenido en lignina, un compuesto que acelera y favorece la absorción. Además, el
aloe podrás aplicarlo en todos los tipos de pieles como te
explico a continuación:
Si tenemos la piel seca:
mezclar un gel de aloe con aceite de oliva, aguacate o almendras dulces para conseguir una excelente
nutritiva.
Si tenemos la piel grasa:
usar el gel solo, es astringente y reduce el exceso de grasa, quizá notemos una cierta tirantez al
principio, si nos molesta basta con aplicarnos el gel después de la
ducha, con la cara aún húmeda, así conseguiremos una perfecta
hidratación sin engrasar la cara.
Si tienes la piel normal o mixta:
podemos usar el gel de aloe sin mezclar, aplicándolo hasta su total absorción. También
podemos usar el gel de aloe con retinol para darle firmeza a la piel,
masajeando en una sola dirección unos instantes hasta su absorción, el
aloe fomenta la producción de colágeno y tiene un efecto exfoliante por
lo que también combate las manchas y las arrugas, es un auténtico multiusos.
Además de para cuidar tu piel, también podemos usar el
aloe para curarla. Utilizando el gel de aloe para marcas de acné,
cicatrices, manchas de la cara, o cualquier otra imperfección de la
piel, también podemos usarlo como gomina después de la ducha,
fortalecerá nuestro pelo y lo mantendrá sano y bonito.